Pídele a tu abuela la receta de las croquetas.
Yo no pude. La mía murió cuando yo era pequeño y nunca se me ocurrió preguntarle. Ojalá.
Pero si se la pides, ya sé lo que te va a contestar:
"¿Cuánta harina?"
"La que necesite."
Y ahí te quedas, con el boli en el aire.
Lo curioso es que la receta existe. Está en cualquier libro y en cualquier web, igual para todo el mundo: mismos ingredientes, mismos pasos, mismos minutos. Puedes seguirla al gramo.
Y no te salen como las suyas. Ni de lejos.
Porque tu abuela también empezó con una receta. Pero un día le echó algo que no venía y otro se saltó un paso que sí venía. Probó, falló, alguna tanda acabó en la basura. Y por el camino la receta dejó de ser la de todos.
Por eso nadie dice "las croquetas". Dices las croquetas de tu abuela. La paella de tu abuela. Nadie ha dicho nunca la paella de la receta.
Yo con los videojuegos me quedé siete años en la receta.
Me atascaba, abría la guía y me soltaba una frase que suena a adulto sensato:
Mi tiempo vale más que mi orgullo.
Y orgullo tenía, eh. De lo listo que me sentía.
La frase tiene su parte de razón, ojo. Con hora y media a la semana nadie quiere gastarse la tarde delante de una puerta que no se abre. Tu tiempo es poco y eso no te lo discute nadie.
Lo que la frase no te dice es qué parte del juego te estás ahorrando.
Una guía es una receta. Te da el plato de todos. Los escenarios, la música, el jefe, el final: eso lo diseñó un equipo y le llega igual a dos millones de personas. Síguela al pie de la letra y te salen las mismas croquetas que a todo el mundo.
Y esas no las va a llamar nadie tus croquetas.
Con la guía en la mano juegas la partida de otro. No te atascas, así que tampoco sales de ningún atasco.
Lo único que no venía en la receta era cómo llegabas tú. El rato atascado, la idea tonta que no funcionó, la que sí. Eso no lo escribió nadie.
Todo lo demás ya venía en la descarga.
Hay canales enteros que viven de que no te atasques nunca. Lo que hago yo ahora cuando me atasco, y en qué momento sí abro la guía, está en el capítulo 6 del libro:
Para cuando…
…tienes una noche entera y la cabeza todavía despierta: Venba. Eres una madre del sur de la India recién llegada a Canadá en los ochenta, y cocinas con el recetario de tu madre. Que se ha mojado, se ha roto y tiene pasos borrados.
Guarda al terminar cada capítulo, así que si te llaman a mitad pierdes como mucho diez minutos. Los pasos que faltan no te los da nadie: los deduces tú, con lo que recuerda Venba y con lo que has aprendido cocinando los platos anteriores.
No es para ti si lo que quieres es cocinar: aquí se lee bastante más de lo que se cocina. Y solo está en inglés. Lo tienes en PC, PlayStation, Xbox y Switch.
Alguna receta se te va a resistir. Para ese momento, el de justo antes de buscarla en YouTube, hay un capítulo entero en el libro:
