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Antes de hacer uno de los juegos más adictivos de la década, Luca Galante programaba las pantallas de las máquinas tragaperras.

Y no, no aprendió allí a engancharte. Lo dice él y le creo.

De todos aquellos años se llevó una sola cosa.

Una musiquita.

En uno de esos juegos, cuando se abría un cofre, sonaba un jingle que le encantaba. Le gustaba tanto que le jodía que la animación del cofre no estuviera a la altura.

Así que decidió arreglarlo. Creó su propio juego e hizo una combinación de musiquita y animación que el yonqui de tu cerebro no puede parar de consumir.

Ese juego es Vampire Survivors. Cinco euros, BAFTA a mejor juego y más dopamina generada que en toda la historia de Las Vegas.

Un tío. Un jingle. Una animación de cofre.

Ahora imagina lo que hacen cuarenta personas cuyo único trabajo es ahogar tu cerebro en dopamina de la buena.

En la Universidad de Portsmouth compararon los bucles del juego con los de un casino. En el hilo de r/patientgamers, 585 comentarios, uno lo clavó sin querer (o quizás era uno de los investigadores): “mantiene un chorro constante de dopamina.”

Lo decía como un piropo.

Y ahí está lo interesante. Nadie se sintió estafado. Se sintieron estudiados.

Porque de un francotirador que te apunta el chorro de dopamina directo al cerebro no se escapa con fuerza de voluntad a las 23:00. La fuerza de voluntad a esa hora está en calzoncillos.

Yo lo instalé una noche para probarlo diez minutos. Dos horas después seguía ahí.

Dos horas. Dos.

No sabría decirte qué pasó en medio, y eso que estuve allí.

Al menos Luca te abre la puerta al final de cada run para que pares, pero no todos son tan buena gente.

Métele otra run, o diez, o ninguna. Pero ya sabiendo con qué reglas juegas.

Aquí no te cronometra nadie. Bueno, sí: tú. Para ya.

Para cuando...

...quieres exactamente lo contrario de una tragaperras: Outer Wilds.

No hay experiencia, ni niveles, ni nada que farmear. Lo único que progresa es lo que tú has entendido, y eso no se borra.

Cada ciclo dura 22 minutos y se acaba solo. No hay guardado manual, pero tampoco hace falta: sales cuando quieras y lo único que pierdes es el ciclo en curso. Una noche de diario da para dos o tres, y sabes desde el principio a qué hora te acuestas.

No es para ti si necesitas que el juego te premie cada cinco minutos: aquí el premio es la cara que se te queda cuando lo entiendes. Está en PC, en PS5 y en Switch.

Respóndeme y dime cuál es tu tragaperras.