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El martes me llegó otro correo de reservas. Edición deluxe, tres días de acceso anticipado y una skin.

Lo borré sin abrirlo.

Que se metan por el culo su acceso anticipado.

Y justo al borrarlo me di cuenta de que llevaba años haciendo eso sin pensarlo, como cuando apartas un folleto por la calle.

No siempre fue así.

Yo compré Cyberpunk 2077 en el lanzamiento para PS4: 60 euros por adelantado y el hype hasta las cejas.

El juego en sí era un bug masivo, no es que no incluyera la mitad de lo prometido, es que no podías ni jugarlo. Ni los juegos slop se atrevieron a tanto. Lo dejé en dos días con esa mezcla de rabia y vergüenza que no confiesa nadie.

Seis días después, Sony lo retiró de la tienda.

Pedí la devolución y a pesar de que me devolvieron los sesenta euros, me quedé igual de estafado.

En este caso fue un "No soy yo, eres tú". Me habían vendido una ciudad viva. Lo que se encendió en mi PS4 era una maqueta cutre de AliExpress: coches apareciendo de la nada a un metro del capó, peatones clavados mirando a la pared y las texturas llegando siempre dos segundos tarde.

Lo peor no fueron los sesenta euros. Fue pasarme dos noches buscando el juego de los tráilers.

Cinco años después lo compré otra vez. Esta vez para PS5. Ultimate edition, 35€, parcheado y con el DLC dentro. Me costó casi la mitad y me dio diez veces más.

Hay quien a esto lo llama ser un jugador paciente.

El paciente no soy yo. Yo no lo esperé cinco años: Cyberpunk me esperó cinco años a mí, y en ese tiempo se arregló solo.

Bueno, solo no. Lo arregló un estudio entero trabajando gratis para mí.

Aquí el único que hizo algo fue el juego.

El día uno es el peor día posible para jugar a un juego. Punto.

Es el día más caro. El día más roto. Y el más ruidoso.

No tengo tiempo para ser el betatester de nadie.

Lo único que caduca de un juego es el hype. Todo lo demás mejora con los años: los parches llegan, las ediciones se completan, los precios caen, la conversación tóxica se disuelve.

La industria se pasó cinco años diciéndome que Cyberpunk ya era historia. Lo decía mientras lo arreglaban.

En el foro de los que sí se llaman pacientes, uno se propuso pasar un año entero sin comprar nada y jugar lo que ya tenía. Cientos de votos a favor. Y las respuestas no hablaban de dinero: hablaban de gente descubriendo que los mejores juegos de la década ya estaban en su casa.

Llegar tarde no es perdértelo. Es dejar que otros lo prueben, lo arreglen y lo abaraten para ti.

El de day one prepara la alfombra roja que otro recorre.

Para cuando…
…te debes una tarde larga y sin interrupciones: Cyberpunk 2077, Ultimate Edition. El que se retiró de la tienda en 2020 es hoy, con Phantom Liberty dentro, uno de los mejores RPG que puedes comprar.

Paras cuando quieras, que aquí no hay nadie esperando al otro lado. Guardar es otra cosa: guardas casi en cualquier sitio, pero no en mitad de un tiroteo, así que para levantarte cuentas un minuto, no cero. Y si lo dejas tres semanas, vuelves sin acordarte de qué llevabas entre manos.

No es para ti si esta temporada solo tienes ratos de veinte minutos: Night City te cobra la entrada cada vez que vuelves. Tampoco con el crío al lado. Está en PC, en PS5 y en Switch 2.

Respóndeme con el peor día uno de tu vida. El mío ya lo sabes.